
Te vi donde el agua lame la arena, una botella de vino y una perra jugaba contigo.
Tú sobre olas confusas, sin estar allí, solo un cuerpo mecido que iba y venía sin sentir nada.
La imposibilidad esculpió mis manos, para otros es “normal”, para mi no lo será jamás.
Somnoliento,
un rompecabezas de piezas inconexas de títere de algún guante blanco…
Un escalofrío recorrió mi cuerpo: cuando veo que lo bueno llega a ser malo,
y lo malo bueno.
Un silencio que martilla mis latidos, al comprobar que solo tú mismo puedes luchar, pero que el peligro acecha en cada esquina y la impotencia me invade con golpes dantescos.
Ella se extiende, te duerme los sentidos entre jeringas y partículas, y veo como luchas para salir de ese loco trajín, hundido en una eternidad deformada.
Sandra Taragán- Vicairot








