
Ese beso inesperado
sembró sonrisas en mis pechos,
el azul dorado de tus ojos
aparcó en la esquina de sol naciente.
Un brillo viajó de tus labios
hacia los míos,
un gesto de amor detuvo
el vaivén de las olas
y el vuelo de las gaviotas…
para luego renacer en plumas de arco iris.
Había pactado en cada una de mis huellas
quedarme sola,
y un fuego de caricias
desató volcanes en mi flor salvaje.
Algodones de coral en mi piel: tus manos
y miel de arena delinearon mis rojos
y un noviembre- mayo agitaron deseos…
Mi punto y aparte se desvaneció
en la piel dorada de enero
dime si es amor…
Sandra Taragán- Vicairot








3 comentarios:
Me alegro ver que sigues con tus palabras bellas amiga, te mando un beso enorme, cuídate flor.
Muchas gracias Febe! que alegría verte pichona, bella foto niña bonita!!
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