
La vacuidad le rodea,
como el moho a la fuente: en el invierno,
un páramo de promesas en su regazo y un
caleidoscopio de trozos de un mismo color.
Penetraré por los poros de sus letras
para comprender,
aunque sé con absoluta certeza que agua y aceite
no se besan…
Un tablero de ajedrez impotente,
derrama sus piezas
sobre las olas frenéticas del Mar de Galilea
y desgarra el hombro de la Nada.
Pulpa de frutillas besarán su frente
para enmendar su piel
en su último respiro,
pero se ha perdido en el agudo filo,
de las marquesinas.
La abeja reina huyó del sitio puesto que
los hexágonos mutaron en confusos espirales
que pena, tanta miel derramada!
y en su lugar hiel que le rodea.
Brindo por su vida y la mía
y por la bifurcación de caminos
chin- chin entona el mirlo
y se ilumina el paso del viajero…
Sandra Taragán- Vicairot
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2 comentarios:
muy bueno si señora es divino mi niña me gusto muchisiomo eso con un poderío fuerte un saludo mi niña
Besotes amorosa, me alegra que te guste linda ami!
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