
Anoche cuando hablamos
un arrecife de soles cubrió mi espalda,
una visión de manos entrelazadas
exudó el arco de mis pestañas…
Bajo el resplandor de la luna
había una sed quebrada en gotas añejas
ocultas en una caja de bronce, cuyos remaches
eran tus ojos implorando amor.
Cede a tu deseo de amar,
hay una semilla en el arco adintelado
de tus ganas…
Derriba el muro de tus ansias sobre la piel
tu piel,
mi piel
Derrite la duda y con su cebo elaboremos un panal
sin celdas…
Juégatelas! el amor es eso: peligro
es marchar semi-desnudo
a tientas, sin cayado
no! no mires hacia atrás
la sal obstruye tu camino.
Licua las voces del pasado,
¿los grilletes gritan? pues eleva tu voz más alto que ellos
desata los rayos del sol si es necesario
embiste hacia mis pliegues
y juntos esculpiremos la escala del éxtasis.
Sandra Taragán- Vicairot
Derechos reservados.

Este poema ha sido destacado en Desde el amanecer, va mi sincero agradecimiento a los compañeros poetas








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